Este clásico del cine bélico, nos muestra a la perfección
las consecuencias de la guerra y sus secuelas en las generaciones de jóvenes
que, llenas de entusiasmo e ínfulas de heroísmo, marchan al frente cargados con
un macuto y su ingenuidad. La película se centra en un grupo de jóvenes
alemanes que reciben la llamada de las armas en 1914 para luchar por su patria.
Pronto, todas sus ilusiones y sueños de juventud se dan de bruces contra un
muro de alambre de espino y sus perspectivas sobre la vida y la muere cambian radicalmente.
La cinta de Lewis Milestone, muestra la dura realidad del conflicto bélico que
asolo Europa entre 1914 y 1918. Su intención no es la de aleccionar sobre los
horrores de la guerra y tener un carácter panfletario, sino la de mostrar la
mentalidad de un joven (Lew Ayres) quien pasa de tener una visión idealizada de
la guerra, implantada por sus maestros en su
hogar, a descubrir que estos le han engañado, y que al igual que otros
miles de jóvenes de todo el mundo, sirve a unos intereses lejanos que no puede
comprender ni defender.
El verdadero protagonista de la película no es este joven
alemán ni sus compañeros de clase, sino los valores de la juventud, que son
moldeados por clases mas elevadas para servir a sus propósitos. Este espíritu
se refleja en una escena cuando un anciano le dice: “Marchad hasta Paris y acabad con ellos”, a lo que él
responde: “Allí las cosas no son tan simples como las veis aquí”. Además de la
situación de los soldados, en la película se refleja a la perfección junto con
esta credulidad juvenil, el carácter alemán frente a la autoridad y la
obediencia. Valores que serian claves para que, dos décadas mas tarde, Europa
volviese a ser destruida por un nuevo Reich alemán, cimentado en la obediencia
ciega y el espíritu patriótico de una juventud alemana resentida y afligida por
el sabor de una derrota, que no vivieron ni comprendieron realmente hasta que tuvieron la
suya propia.