
En Winters Bone se refleja otra realidad, la de la américa central, la vida en las montañas alejándose así de toda posibilidad de misticismo y ensoñación. La historia de la joven Ree (Jennifer Lawrence) que trata de sacar adelante a su madre enferma, a sus dos hermanos pequeños y evitar que debido a la fianza que recae sobre su padre no les quiten su casa, y con ella todo lo que poseen. En esta historia no parece haber lugar para la esperanza, ya que Ree deberá hacer frente a un entorno hostil, oscuro y lleno de odio.
Jennifer Lawrence con su entregada y más que creíble interpretación de Ree nos hace ver que la lucha constante es el único camino que nos queda para sobrevivir a los obstáculos del mundo, para desvelar que al final nuestra única recompensa no es ningún “sueño americano” sino la pura supervivencia en un mundo miserable.
La honestidad y estilo formal que contiene este drama `indie´ americano con tintes de tragedia shakesperiana podrían encontrar su predecesora en Frozen River (Courtney Hunt, 2008).