
El reciente triunfo de Urbizu con este thriller policiaco tan negro como genial me hace pensar que en nuestro país este genero todavía no ocupa el lugar de honor que se merece.
En su ultima película Urbizu, al cual siempre le ha caracterizado el estilo policiaco y duro, cuenta la historia de Santos Trinidad (José Coronado), un policía que una mala noche se ve envuelto en un triple asesinato. En su camino por deshacerse de todos los posibles testigos se acaba topando con una célula terrorista que opera en Madrid. En este marco de complejos personajes e intereses enfrentados Enrique Urbizu nos guía con su batuta hacia un trepidante desenlace.
Lo más destacable de la película es el personaje de Santos Trinidad que, lejos de ser el clásico policía honrado que lucha por la paz y la justicia, es un pendenciero asesino al que solo le importan sus intereses escondido tras una placa de detective. Coronado interpreta a la perfección el papel de este anti-héroe a través del cual contemplamos la historia, siendo la cara opuesta de la juez Chacón quien lucha por erradicar el mal y la corrupción.
La estética del mundo de los bajos fondos, está recreada a la perfección. La miseria y la corrupción nos sumergen en el mundo sórdido de este convincente thriller policiaco. Urbizu juega con los tópicos del género, encajándolos y haciendo que funcionen a la perfección. Su trabajo de cámara es impecable mostrando un ambiente que, con nuestro protagonista en el plano central, nos recuerda más a un western que a una historia de detectives. La suerte, la muerte y la ambición se entrelazan a la perfección.
Este llanero solitario, nos acaba poniendo de su parte y nos contemplamos a nosotros mismos admirando la profundidad de un villano, deseosos de que mientras se termina su cubata vuelva decirnos: rock and roll.