Road to Perdition

Road to Perdition

domingo, 27 de marzo de 2011

Sucker Punch


Tras el gran éxito de 300 y la tímida recepción de Watchmen por parte del público la Warner Bros parece haber dado carta blanca a Zack Snyder para hacer la película que quería, dándole así un descanso a la que será prueba de fuego adaptando a la pantalla el comic de Superman.

Por lo que respecta a Sucker Punch nos encontramos ante un extraño producto de difícil clasificación en el cual podríamos decir que se encuentra el paraíso friki. La historia transcurre en un psiquiátrico de los años cincuenta en el que las chicas allí recluidas descubren que la única forma que tienen de escapar de él es mediante la imaginación, con cada fantasía superada (que se realiza durante una danza que nunca vemos) van consiguiendo un objeto que les servirá para huir del psiquiátrico. Con cada fantasía Snyder nos sumerge junto con sus chicas en secuencias de acción impactantes que incluyen soldados alemanes no muertos, dragones, robots y strippers. Esta fórmula de danza-fantasía, se repite en exceso por lo que crea un guion repetitivo y simplón, que es casi una excusa para ir introduciendo las distintas secuencias de acción, eso sí filmadas con un estilo magistral marca de la casa Snyder.

La estética de los distintos escenarios está muy conseguida, aunque a mí lo que más me fascino fue el estilo con el que Snyder y su equipo ambientan el psiquiátrico y la escena inicial en la que nos cuenta la historia de BabyDoll (protagonista del film), solo con imágenes acompañada de una increíble banda sonora, con un estilo de planos y montaje que siempre me ha parecido el punto fuerte del director de 300.

En definitiva considero que Sucker Punch es una película honesta, que va a lo que va, hecha sin pretensiones y con un cierto estilo mezcla de videojuego y videoclip. Erotismo, acción, el pastiche y lo pulp se mezclan en Sucker Punch para crear la obra más personal de Zack Snyder.

lunes, 21 de marzo de 2011

Babel.


Con Babel finaliza la trilogía del dolor que Iñiarritú y su guionista Guillermo Arriaga iniciaron hace diez años con su opera prima Amores perros, a la que seguiría la portentosa 21 gramos. Al igual que en sus dos anteriores películas Iñiarritú continua explorando el lado más crudo y desgarrador de la vida, con la casualidad como principal causa de esta, subrayando el hecho de que esta misma casualidad puede acabar afectándote a ti y a los que te rodean, aunque en un principio esa desgracia que por casualidad causamos nos parezca tan lejana y distante.

En Babel Iñiarritú traspasa su estilo a cuatro historias repartidas por todo el globo (Japón, México y Marruecos), que fruto de la casualidad y gracias a la fina pluma de Arriaga se unen creando una simetría perfecta. Al guion de Arriaga Iñiarritú le dota de su potencia y visual creando unas atmosferas terribles, crudas y conmovedoras, a esto hay que sumarle una estética redondeada por la fotografía de Rodrigo Prieto y la belleza de la banda sonora de Gustavo Santaolalla.

Considero a Babel una fábula perfecta sobre la incomunicación, el tratar de ser escuchado para ser ignorado por aquellos de los que necesitabas ayuda, y debido a este rechazo te acabas encerrando en ti mismo sin esperanza alguna, para esperar el final en soledad.

En esta que podría considerarse de su corta filmografía su ópera, Iñiarritú y Arriaga conmueven, sobrecogen y elevan el concepto de cine hasta cotas imposibles de describir.

viernes, 18 de marzo de 2011

El mundo según Barney


Al ver el mundo según Barney creo que podríamos clasificarla como una de esas películas de personaje, de actor (en este caso Giamatti) en la que se le ofrece una joya de papel con el cual puede demostrar todo su talento y capacidad interpretativas, aunque estas ventajas también van ir acompañadas de la presión y la dificultad (tanto emocional y física) para poder dedicarte en cuerpo y alma a tu personaje. Giamatti consigue aprovechar el papel que se le ofrece e interpretarlo con una credibilidad e inteligencia muy fuertes.

En la cinta Giamatti interpreta Barney, un tipo normal con el que vamos recorriendo su peculiar vida, sus diferentes mujeres, nos sirven como contrapunto para poder comprender el estado emocional de Barney en cada etapa de su vida. Su estilo cómico resulta admirable, sobre gracias un excelente reparto encabezado por Paul Giamatti y Dustin Hoffman, este último es capaz de llenar la pantalla con su interpretación del padre de Barney. La película tiene algunos momentos cómicos, aunque su estilo va más allá de los meros y banales gags.

La primera parte del film contiene un estilo más desenfadado y optimista, al tratarse de su juventud, poco a poco la cinta va evolucionando olvidando la comedia que habíamos encontrado en un principio, para dar paso a un estilo más comprometido y estable. La parte final me resulta excesivamente larga y con un sentido emocional que no conseguiría nada de no ser por la conmovedora interpretación de Giamatti en la última etapa de la vida de Barney.

Me resulta curioso que Giamatti, siendo un excelente secundario, consiga en esta película sostener el peso de la cinta con una increíble solidez ya que todo, hasta la cuidada aunque sobria y en ocasiones invisible dirección de Richard J. Lewis gira en torno a él.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuando La academia aposto por el clasicismo.


Este domingo llego la esperada noche del cine en el teatro Kodak de Los Ángeles. La ceremonia (una de las más sosas que he visto nunca) trascurrió sin muchas sorpresas, nada espectacular y memorable que mencionar, a excepción el momento final en el que Steven Spielberg apareció para entregar la codiciada estatuilla a la mejor película que fue a parar a manos de la irreprochable y elegante El discurso del rey.

Los premios técnicos fueron a parar como se esperaba al espectacular film de Christopher Nolan Inception (cuatro merecidas estatuillas se llevó a casa, entre las que destacan fotografía y efectos visuales). Personalmente eche de menos a Nolan entre los nominados a mejor director, ya que en esta categoría había algunos que no se merecían esa nominación.

En el apartado de interpretaciones no tengo nada que objetar a los galardonados con la estatuilla (soberbios secundarios Christian Bale y Melissa Leo en The fighter). Sin sorpresas en el apartado de mejor actor, ya que el favorito Colin Firth recogió su estatuilla como mejor actor por su maravillosa interpretación del monarca tartamudo Jorge VI en El discurso del rey. Los competidores de Firth eran también dignos de mención en sus distintos papeles, por ejemplo Javier Bardem en su conmovedor papel en Biutiful de González Iñarritú (el cual se fue sin el Oscar a mejor película extranjera), o un Jeff Bridges en estado de gracia por su papel en el Valor de ley de los hermanos Coen. Natalie Portman (brillante en su papel de Cisne Negro) gano a Annette Benning en el apartado de mejor actriz (quinta nominación en la que Benning no consigue el premio).

La película de David Fincher La red social se llevó un buen número de premios como mejor guion adaptado o mejor banda sonora. Mi único comentario de reproche es en el apartado de mejor director: La academia decidió premiar al británico Tom Hooper por su sutil y en ocasiones teatral (en el buen sentido de la palabra) trabajo en El discurso del rey. En mi opinión David Fincher con su critico trabajo del creador de Facebook Mark Zuckerberg era más merecedor que Hooper de la estatuilla ya que Fincher consigue dotar al guion de Aaron Sorkin (a priori un tema que parece más bien denso y falto de interés) de un ritmo y una narrativa visual increíbles y al fin y al cabo ¿no consiste en eso la dirección cinematográfica?

En definitiva creo que los de este año han sido unos Oscar muy equilibrados y con una clara triunfadora (El discurso de el rey) que se merece la estatuilla. No me siento como en los dos años anteriores en las que las triunfadoras eran películas menores y vacias de interés (Slumdog Millionaire y En tierra hostil).