Road to Perdition

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domingo, 16 de enero de 2011

De dioses y hombres


La película de Xavier Beauvois (basada en hechos reales) cuenta la historia de un grupo de monjes que residen en un monasterio argelino a mediados de los años noventa y que debido al clima de inestabilidad política y religiosa reinante en la zona fueron secuestrados y ejecutados por un grupo de terroristas islámicos.

La película nos muestra la vida en el monasterio, la tranquilidad y la paz con la que viven procurando siempre que pueden ayudar a los aldeanos de la zona. Pero poco a poco aunque sus rutinas no se interrumpen el clima de tensión reinante en la zona crece y se ven obligados a elegir entre quedarse en el monasterio o regresar a Francia tras rechazar la protección del corrupto ejército argelino frente a la amenaza terrorista en la zona. Al decidir quedarse se ven atrapados entre facciones partidistas que no comprenden su punto de vista y les tildan de ingenuos por permanecer allí. Si se quedan se arriesgan a perder la vida, si se van abandonaran todo aquello por lo que ellos y sus predecesores han luchado ayudando a la población civil de la zona. Esta disyuntiva hará reflexionar a los monjes sobre su situación allí y si su verdadero hogar se encuentra en Francia o entre sus compañeros clérigos.

Beauvois marca tiempos y silencios permitiéndonos así comprender la historia e introducirnos en ella. Como en todo el cine europeo la película es preciosista, pero en ningún momento se va por las ramas sino que cuenta la historia a su debido tiempo y con mucha elegancia. El estilo de dirección en el que nos introduce Beauvois es ante todo muy sobrio y contenido, para dejar que comprendamos y nos conmovamos con la historia de este grupo de monjes. Aunque no quiero pensar que tiene una dirección cinéfila el estilo de la película me recuerda al mejor Bergman, con la fuerte presencia de la religión, la vida y la muerte y el escaso uso de la música (tan solo los canticos de los monjes y una pieza orquestal en la escena final) son algunos de los detalles que me recuerdan al maestro sueco.

Finalmente me gustaría decir que aunque se tratarse de una película más admirable que disfrutable. Creo que estamos ante una propuesta interesante, pero sobre todo creo que es una película profundamente honesta y sincera. Una película nada sentimentaloide para el tema que trata y además conmovedora hasta cierto punto incluso para un ateo.

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