Road to Perdition

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Origen(Inception)


Tres niveles de realidad, un pasillo que comienza a girar sobre su propio eje y una ciudad que se pliega sobre sí misma. Estas son las cosas que me vienen a la cabeza al pensar en Origen la última y revolucionaria película del gran Christopher Nolan.

Parece que este enrevesado guión ya llevaba gestándose en la mente de Nolan desde su etapa universitaria en la que rodo su cortometraje Doodlebug. En el corto se ve a un hombre con un matamoscas persiguiendo y tratando de matar a una versión más pequeña del mismo, y cuando consigue matar a su yo reducido sobre la habitación aparece una versión más grande de él que lo aplasta también con un matamoscas. Me atrevería a suponer que de aquí surgieron los tres niveles de realidad.

En Origen Nolan cuenta la historia de Cobb (Leonardo DiCaprio) un hombre que injustamente es acusado del asesinato de su esposa, por lo que se ve obligado a separarse de sus hijos y a utilizar su habilidad como extractor de ideas en los sueños al servicio del mejor postor. Un día un poderoso empresario (Ken Watanabe) le ofrece la posibilidad de volver junto a su familia si realiza un último trabajo, solo que esta vez no consistirá en robar una idea, sino en introducirla aunque Cobb lo tenga todo planeado las cosas se complicaran en el mundo onírico para él y su equipo.

Nolan vuelve a demostrar su capacidad como ya lo hizo en El caballero oscuro de crear un “blockbuster de autor”. Esto significa que Nolan es capaz de crear buenas historias a buen ritmo que no decaigan, pero también dotando a sus personajes de profundidad, complejidad pero ante todo dejando su sello personal, como la ruptura temporal y la profundidad psicológica de sus tramas, lo que permite que en el cine de Nolan puedas quedarte con la trama psicológica o con los elementos de acción de aventura, o con los dos.

Si algo encuentro fallido en Origen es que debido a la alta complejidad del guion la trama sentimental me resulta en ocasiones poco creíble y accesoria, pero de alguna manera necesaria para comprender el viaje de Cobb.

Como buen alumno de la escuela Spielberg Nolan despliega su talento como contador de complejas historias con su elegante estilo de cámara y montajes trepidantes en los que se mezclan varias secuencias al mismo tiempo. La increíble banda sonora compuesta por Hans Zimmer se funde con la película creando una bestia perfecta que te hace pensar en la música como en una voz más de la historia. No menos tiene que decir el gran diseño de producción construyendo las ciudades y edificios de los sueños inspirándose en el expresionismo y en la arquitectura clásica. Wally Pfister crea una fotografía que más que lucirse por sí misma busca contar la historia.

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